Adriana Ruiz: “Ningún nuevo partido va a sacarse de la chistera genios, sabios y además santos”

Acabo de llegar del norte y no sé nada de nada ¡Desconexión total! En los últimos tiempos y para casi todos los efectos, no estoy en el mundo: no pongo la tele, leo algún un periódico escasamente y procuro enterarme de lo justo y necesario para no vivir en la santa inopia. Mantengo una actitud parecida a la de los cartujos que piensan que el silencio y la meditación ocasionan más beneficio al mundo que la política social y su activismo. Al menos no causan perjuicio. Soy un claro ejemplo de ciudadana desencantada que termina metiendo la cabeza bajo el ala para no hacerse daño con lo que inevitablemente y sin poder hacer nada, ocurre. Y a la vez, no dejo de ser consciente que esa es la actitud, pacífica y no beligerante, que buscan los políticos de los ciudadanos para poder hacer lo que les de sus reales ganas; su sueño es tener un rebaño de pacíficos corderos que les voten sin discusión cada cuatro años y luego los dejen des-gobernar en paz. Cabe preguntarse si realmente a los políticos les mueve la utopía del bien común.
¿Beneficia a este pueblo la aparición de un nuevo partido político? El problema de los partidos políticos, nuevos o antiguos, es que lo forman personas de dos especies mezcladas y no hay manera de distinguirlas a primera vista y menos en una lista cerrada. “En el mundo hay dos razas de hombres y sólo dos: la raza de los hombres decentes y la raza de los hombres indecentes. Ambas se entremezclan en todas partes y en todas las capas sociales. Ningún grupo social se compone exclusivamente de hombres decentes o hombres indecentes” (Viktor Frankl) Los partidos políticos son un grupo social. A más grandes más “indecentes” caben…
No hay líderes a nivel nacional capaces de ilusionar y movilizar a la gente en beneficio de todos, y que además, podamos creerles sin tener que lamentarlo; a nivel local ya se sabe que lo único que funciona es el voto de la simpatía, la amistad, la conveniencia económica personal, o el voto de partido porque es “mi partido”. Los programas ni los leemos, ya sabemos de antemano que son mentira y además incumplibles.
Nuestro sistema electoral está diseñado para favorecer a los más votados. Para eso ellos establecieron el sistema. El voto conservador difícilmente va a cambiar de signo, tendría que ocurrir una hecatombe local para que lo hiciera, y el progresista o de izquierdas, por llamarle de manera que nos entendamos, siempre más descontento y crítico, sólo conseguirá fragmentarse aún más, con lo cual miel sobre hojuelas para la corporación actual. A lo sumo le rascarán un concejal de los últimos de la lista.
Si la sociedad, en concreto la de nuestro pueblo, crece en educación y cultura y consolida valores éticos, podremos esperar entonces tener mejores políticos como representantes sociales, al final los políticos son un reflejo de la sociedad; a los políticos les permitimos ser lo que son porque son como somos. En mi humilde opinión ningún nuevo partido va a sacarse de la chistera genios, sabios y además santos en listas prefabricadas de figurantes con escasas opciones de ser votadas.
Saludos. Adriana
Publicado por a las 9:48 am