Cuando la política y la dignidad personal no caminan juntas

La verdad es que ayer domingo nada más levantarme leí el impresionante testimonio de doña Antonia Garrido y su marido Juan García y la pelea que tuvieron contra los políticos locales y en particular contra la concejala de Igualdad y Asuntos Sociales del Partido Popular, Mª José Sánchez Garrido (pinchar aquí para ver Diariolatorre). Sólo tengo conocimiento del tema por lo que he leído, y espero que la concejala Sánchez tenga la valentía hoy de salir en los medios y sobre todo en la Torrevisión pepera y dar las explicaciones pertinentes a todos los laurinos. Si quiere, antes de dimitir. Y si lo prefiere, tras presentar su dimisión al alcalde y presidente local del PP, señor Villanova,. Eso, si no es él mismo quien le ha presentado el cese fulminante en cuanto haya llegado a su despacho. Me chirriaban los oídos con cada palabra que leía de la carta de la madre de “Antoñito”. Esa carta de la que alguien ha intentado sacar rendimiento político y que naturalmente no ha sido rebatida por componente alguno del equipo de gobierno, mucho menos por la susodicha concejala Sánchez.
No conozco a Antoñito. Le he visto en numerosas ocasiones, en alguno de los actos de la localidad a los que he asistido y a los que él acude con asiduidad. Pero si los hechos que se denuncian son ciertos y nadie por ahora ha dicho lo contrario, la concejala debería haberse acercado de inmediato a la casa de “Antoñito” y haberle pedido al menos perdón institucional y personal. Primero por la falta de sensibilidad y respeto hacia su persona y segundo por la ineptitud en el desempeño de su cargo de concejala… ¡de Igualdad!. Y si la sensibilidad y respeto de la señora concejala no llega a eso, que no llegará, hay que constatar que en esta ocasión Joaquín Villanova no ha demostrado su habitual “cintura política”. Debería al menos haber llamado a Antonia Garrido y su marido Juan y haberles citado hoy lunes a primera hora en su despacho para ofrecerles en bandeja de plata la cabeza de María José Sánchez, quien para entonces ya debería ser… la EX-concejala de Igualdad y Asuntos Sociales.
Supongo que a lo largo del día de hoy lunes el que hoy es gerente-estrella de la Fundación perjeñará un largo y tedioso escrito para salvar las posaderas a la concejala y su alcalde, argumentando que eso de presentar a un síndrome de Dowm a “Míster Alahurín” no deja de ser un esnobismo que los laurinos no podrían digerir. Y que la concejala lo hacía sólo por el bien del “niño”. Cuidado, Bravo, no te metas en terreno de arenas movedizas, que la sonrisa de “Antoñito” bien puede helar la tuya propia como portavoz pepero y la de toda la Corporación que se le ponga delante.
No te conozco, Antoñito, pero te conoceré. Y estoy orgulloso de usted, doña Antonia, “madre coraje” de Antoñito, por devolverme durante unas horas la credibilidad del ser humano. Sabe usted, lo malo de pedir la dimisión de alguien es que la secta a la que pertenece levanta a su alrededor un alto muro para aislarlo y que en su caída no arrastre el tinglado que les da de comer a todos. Usted, doña Antonia ha abierto una brecha en sus murallas defensivas. Ellos tienen que tapar la brecha, poniendo a la concejala Garrido a los pies de los caballos, cosa que a Joaquín no le importa lo más mínimo, no sería la primera vez que sacrifica a uno de los suyos para salvar su propio pellejo. Pero no lo hará. Y me gustaría equivocarme. Empezará a preocuparse cuando se de cuenta, estamos en período preelectoral, de que detrás de usted, de su marido y de Antonio – Antoñito para todos quienes le conocen- estamos apoyándoles centenares de laurinos a los que sí nos importáis y mucho.
Ustedes sois sufridores de esta panda de insensibles que sólo miran de llenar la tripa a los viejecitos para que les depositen el voto por un plato de lentejas y un vaso de vino. O dos.
La cara es el espejo del alma, suele decirse. Y si me dan a elegir, prefiero mil veces la limpieza de la sonrisa de Antonito que todas las sucias y arteras sonrisas de un equipo de gobierno tan engreído y prepotente que ya no camina al lado de su pueblo, sino que sólo se aprovecha de él.
Arregla esto Joaquín ó lárgate tú también. Por Antoñito y su madre coraje.
(y más vómitos)
Publicado por a las 12:56 am