¡Españoles!: El pulpo Paul… ¡ha muerto!

Esta mañana me entero de que el pulpo Paul ha fallecido en su pecera-pulpera del Sea Life Aquarium de la ciudad alemana de Oberhausen. Fue el fiel ejemplo de hasta dónde puede llegar la estupidez humana, al pensar medio mundo que el citado octopus fuera capaz de algún modo de imaginar y/o adivinar quién iba a ganar cada partido y la final del Mundial de fútbol. El caso es que fue de acierto en acierto hasta el punto de convertirse en una figura interplanetaria, patuda y cabezona, a la que ofrecieron jugosos contratos publicitarios. Recordemos la de un resturante orensano que iba a pagar una pasta gansa porque lo llevaran a tierras de meigas a promocionar su cocina. Sólo había un pequeño problema: El plato del día de la promoción era… ¡rodajas de pulpo Paul a la gallega!. Ni que decir tiene que la idea no le hizo ni puñetera gracia al bicharraco, quien declinó amablemente la invitación. Ayer acabó sus días apaciblemente en el acuario, rodeado de amigos y parientes varios.
Dícese en los mentideros de la Plaza de San Sebastián que el Ayuntamiento de Alhaurín, con la colaboración de la concejalía de Cultura y medio-Ambiente (la crisis no da para entero), y el patrocinio de la Fundación de los Canteros, iban a traerle a nuestro pueblo para que realizara un veredicto cara a las próximas elecciones municipales en El Portón. Tenían ya apalabrada la gran pecera llena de logotipos verdes, que iba a ser entregada por la empresa que suministra siempre las camisetas y chubasqueros -así como todo el material publicitario de la Fundación- a Luís Bravo. Pero parece ser que se quedó atascada en los almacenes de la aduana, en el mismo contenedor de las sudaderas de los equipos de fútbol laurinos… Dentro del acuario iban a poner sendas urnas con las fotos de los candidatos a la alcaldía, para ver dónde posaba sus ventosas el oráculo y a quién daba como ganador. La Fundación ha desmentido categóricamente que tuviera la prueba amañada. El gerente ha afirmado, con gran enojo y comedido cabreo, que es de toda forma incierto que haya usado dinero de los canteros para echarle comidita de la buena en la urna de Villanova, manipulando así las preferencias del cefalópodo y de los propios votantes. Y ha añadido que son puras patrañas de los comunistas, que ya no saben qué hacer para fastidiar. “¡Rojos!. ¡Que son unos rojos!”, ha farfullado entre dientes desde su despacho entre Ducados y Ducados.
Así que Paul se ha marchado para siempre sin decirnos quién será nuestro próximo alcalde. ¡Lástima de la buena!

El pulpo Paul ha muerto… ¡viva el pulpo!.

Publicado por a las 10:33 am