Las ¿mentiras oficiales? de los trasplantes

Tres años, tres dentro de cuatro meses, llevo enchufado a la máquina de diálisis. Demasiado para mí, aunque tenga que agradecer la existencia de este cacharro que me prolonga la vida dos días más. Un Rey Mago electrónico que me regala 48 horas de existencia. Pero no es ese tema de hoy. El tema de hoy es la reivindicación que ayer realicé en el Carlos Haya de Málaga, donde voy cada dos días a diálisis, porque estoy harto ya de la máquina y sobre todo de que me pasen por encima los que estando en lista de espera llevan muy poco tiempo en ella, ó como uno trasplantado en Nochebuena que ni siquiera había entrado en diálisis. Si no había entrado en diálisis… ¿Cómo puede ser que le trasplanten?. Aquí hay algo raro…
Yo era antes un enfermo crédulo y siempre he asumido mi enfermedad y mi dependencia de una máquina a la que odio tanto como quiero. Todo el mundo piensa, porque así lo han publicitado desde siempre, que la asignación de los riñones a los posible receptores era una cuestión meramente mecánica. Supuestamente, un ordenador tomaba los parámetros del donante, los comparaba con los parámetros de los receptores incluidos en la lista de espera y asignaba los dos riñones a los dos primeros más compatibles, dejando otros dos en espera por si acaso. Y ya está. Y como así lo han vendido en los últimos años, la gente de la calle y los enfermos incluidos en la lista, esperábamos calladitos a que nos tocara el turno.
Pero ya me he cansado. Ya no creo en el ordenador. Ya no creo que sea tan mecánico. Eso es una milonga constatada por mí mismo viendo durante los últimos meses cómo me han pasado por encima de mí, en la lista de trasplantes, hasta los gatos. Como ejemplo, a mi compañera de la máquina de al lado la llamaron en Nochebuena y le dijeron que tenía trasplante y que iba en tercer lugar para dos riñones existentes. Volvieron a llamarla en Navidad porque la segunda en la lista estaba dando problemas en quirófano. Finalmente a mi compañera no le trasplantaron. Todos nos alegramos un montón de su llamada, pero a la vez constatamos dos cosas importantes: que ella lleva DOS meses en lista de espera y que el primer riñón se los dos de Nochebuena se lo pusieron a un chaval que NO había entrado siquiera en diálisis. Todos, incluida mi compañera, nos quedamos a cuadros.
Hace meses que llevo avisado que aguantaba hasta fin de año. A partir de ahí, se iba a enterar todo el mundo de que las cosas no son como las venden. Y ayer comencé la ofensiva. Imprimí camisetas y gorras rojas con el lema en blanco: “3 años en diálisis”. “Trasplante ¡YA! (por favor)”. Me puse una camiseta y la gorra y me paseé por todo el Hospital Carlos Haya reivindicando que ya está bien y que creo que ya me había llegado la hora. En estos tres años han hecho más de TRESCIENTOS trasplantes de riñón en el Carlos Haya. Y sólo una vez me llamaron en Junio, para dos riñones estropeados que al final no se los pusieron a nadie. ¿Me llamaron para taparme la boca?. ¿Para cumplir la estadística?.
No lo sé, pero a partir de ahora seguiré mi reivindicación, investigando además las fisuras, huecos, y para mí también “chanchullos” médicos, que creo existen en los protocolos de trasplantes. No me creo la historia oscurantista del ordenador. Y tengo pruebas de ello. De que se trasplanta a quien quieren los médicos.
Yo tengo una enfermedad congénita que me atacó mis primeros riñones, atacó el riñón que tuve trasplantado siete años y atacará el próximo que me pongan. Pero ello no es impedimento, me han dicho, para que me vuelvan a trasplantar. ¿Ó sí, empiezo a pensar yo?. Pero entonces… ¿Por qué no me lo dicen?. ¿Me tiene que pasar toda la lista por encima?. Porque entonces me dan más la razón en mi pensamiento de que el ordenador es tonto y sólo hace lo que quieren los médicos, seres últimos de quien depende meter en él los parámetros necesarios para repartir los riñones. Pero claro, toda la propaganda entonces se les vendría abajo, sería toda mentira…
Seguiré con mi reivindicación. Primero con las camisetas, después iré publicando casos flagrantes que demuestran que la publicidad de los trasplantes es confusa, si no equivocada y falseada. Y ¡fíjense!, la luchadora Aminatu Haidar me dió un par de ideas de cómo se hace una huelga de hambre reivindicativa.
El año 2010 ha empezado bien. Ya no tengo miedo a decir lo que pienso por si me afecta a mi trasplante . No sé si me trasplantarán ó no, pero al menos expresaré lo que pienso y que muchos enfermos de riñón intuyen pero no dicen: LOS TRASPLANTES SE HACEN A DEDO Y LA PROPAGANDA OFICIAL ES PURA MENTIRA.
¡Asco!.
Publicado por a las 2:08 pm