Francisco Miguel López presentó su última obra en la sede de ERES

Rodeado de un puñado de amigos que escucharon con detenimiento algunos de sus poemas, el polifacético Francisco Miguel López presentó en la sede de ERES (ERES-EQUO para Mancebo) su última obra poética “Al final del tiempo”, una obra intimista en la que se aprecia la influencia que sobre sus poemas tiene su estado de ánimo, en un tiempo en el que ve la vida “en tonos grises” tras el infarto de hace unos meses que estuvo a punto de llevárselo por delante. Se aprecia en sus poemas la sombra de la muerte, el final… “Sabes que la muerte no me asusta, la he vivido tanto, que es parte de mí”, dice en uno de sus poemas.
La presentación corrió a cargo de su buen amigo Luís Sandino, uno de sus ángeles de la guarda el día que se infartó en la sede de ERES. Sandino hizo una enumeración de las numerosas obras literarias del poeta y leyó algunos de los poemas que componen su nuevo libro. Ha habido un momento en que Francisco Miguel se ha emocionado y todos hemos pensado, y dicho lo mismo:¡A ver si te va a dar otra vez!. “He hecho un libro -dice Francisco Miguel- en el que vuelco todo lo que siento por Alhaurín. Y sabéis lo que siento. En la tercera parte le hablo a mi perra Lola, que pasa muchas horas aguantándome y el último poema se lo dedico a la Institución, frente a la cual tengo una gran frustración interior”.
Su nieta Elena no le quitaba ojo de encima y el abuelo tuvo unas palabras para ella: “Se aprende mis poemas de memoria”.
Francisco Miguel es poeta, pero también cultiva su faceta “política” y no tiene pelos en la lengua: “El Ayuntamiento me debe muchísimo, desde De la Vega hasta ahora. Yo hago muchas cosas por el pueblo y es un patrimonio que se queda, pergaminos, carteles… y eso me lo voy a llevar yo en el corazón. Alrededor de la Institución se mueven muchos parásitos. A uno sólo le queda volcarse en la poesía”. A estos parásitos Francisco Miguel les dedica un poema muy duro, y a la Institución, como no podía ser menos, le canta el último poema de “Al final del tiempo”.
A buen entendedor pocas palabras bastan:

“Qué mísero es morir en esta tosca tierra
de ficticios laureles y anécdotas inventadas.

Qué dolor es ver esta único cielo al final del tiempo,
nunca le recé ni fue propio.
Sólo el espacio de una chumbera
limitó mi mundo, el nuestro.

Qué mísero, qué triste, qué dolor
la muerte en esta tierra chica

Publicado por a las 10:56 pm