Auge de los nacionalismos, despilfarro, politización de las instituciones y polarización social. Memoria Histórica, EpC, ‘matrimonio gay’ y aborto han enfrentado al país.

(Publicado por Luis Rivas. Madrid)
A  La Policía y los jueces, en duda tras el Faisán y la legalización de Bildu.Un septenio de zapateo sobre España. Un presidente en el que no confía un 84,9% de sus ciudadanos, de acuerdo con el CIS preelectoral, en el que nadie cree debido a su colonización política. Hoy, en el epílogo al zapaterismo, volver la mirada puede convertir a más de uno en estatua, dejar de piedra. Ni Bush ni Obama han pisado La Moncloa. Fernández Bermejo, ministro de Justicia, hubo de dimitir al ser publicadas sus cacerías con el juez Garzón, suspendido por tres causas de prevaricación, con el cerco etológico al PP como escenario. Rubalcaba, el heredero, y Camacho, ministro del Interior, podrían ser citados por los tribunales a propósito del caso Faisán. Blanco, portavoz del Gobierno finado, está siendo investigado por Campeón, otro caso, de comisiones en este caso. Mientras tanto y sin verlo la derecha, la mano de la izquierda repartía 9.000 euros para promocionar el respeto a los transexuales en el Caribe y 30.000 para los homosexuales de Zimbabue.

Acaso los embates de la crisis han elevado el “derroche”, en palabras del PP, al peor de los recuerdos. En los últimos cuatro años, el Gobierno de Zapatero ha otorgado 800 millones de euros a los sindicatos UGT y CC OO, adormecidos pese a los 5.000.000 de parados, la reducción salarial a los funcionarios y la congelación de las pensiones. Desde 2005, ha destinado 4,5 millones a asociaciones de homosexuales “próximas a Pedro Zerolo”, gay y socialista, socialista y gay, ha denunciado el colectivo Colegas. Como apuntes de color destacan el cuarto de millón donado a las mujeres camboyanas o los 10.000 euros con que se dotan, respectivamente, los Festivales Internacionales de Cine Lésbico, Gay y Transexual de Madrid y Barcelona. En lo que se define de forma más escueta como cine español, las partidas del Ministerio de Cultura alcanzaron los 87 millones de euros en 2009. La Alianza de Civilizaciones, oneroso proyecto que se agota con su ideólogo, ha consumido 16 millones de euros y, pese a su melifluo carácter pacifista, la intervención española en la guerra de Libia se cobró 90 millones de euros. En Política Exterior, Moratinos intentó levantar el embargo de la UE a Cuba y Jiménez promovió el reconocimiento de la ONU a Palestina, abundando en la congelación de relaciones con EE UU y en el abrasamiento por cercanía a los regímenes de Chávez, Evo Morales, Mohamed VI e, incluso, del ultrajado Gadafi.

        En relación a la mencionada generosidad, sobresalen los 20 millones de euros concedidos a las asociaciones de la Memoria Histórica, incómoda para muchos contribuyentes por sus alusiones a un pasado superado explícitamente por la Transición. En 2009, por ejemplo, el Ejecutivo nacional destinó 18.000 euros a la “promoción de la dignificación moral de Wenceslao Carrillo”, padre de don Santiago. Para la elaboración de un “diccionario del republicanismo catalán en el exilio mexicano” se otorgaron 27.000 euros a una fundación próxima a ERC, y a la Pablo Iglesias, presidida por Alfonso Guerra, 24.000 más para el desarrollo de un proyecto de Memoria Histórica del Socialismo Español. La imposición de la asignatura ideológicamente sospechosa de Educación para la Ciudadanía redundó en la separación de los españoles. Como el laicismo punzante, materializado en la concesión del Ministerio de Sanidad de 432.000 euros a las asociaciones homosexuales que increparon y vejaron a los participantes en la Jornada Mundial de la Juventud. Los socialistas, asimismo, abandonan el poder con la Ley del Matrimonio Homosexual en el Constitucional y con un marco legal para que las menores puedan abortar sin el consentimiento paterno

Teoría de la división
En la teoría de la separación, los nacionalismos catalanes y vascos han avanzado sobremanera hacia la independencia. El Estatuto de Cataluña, defendido por Zapatero en el Parlamento autonómico, fue recortado por el Tribunal Constitucional debido a su incompatibilidad con la Carta Magna. La poda alimentó la indignación de los independentistas, que alzaron el diapasón con la marginación del castellano en las escuelas, la desobediencia a la ley de banderas y la organización de consultas soberanistas no autorizadas. En Cataluña, la región más incisiva, la debacle del tripartito de Montilla propició la ascensión al poder de Artur Mas, el presidente más independentista de la historia. “La transición nacional catalana ya está en marcha como reacción a los poderes de Madrid. Es necesario que en las mentes y el sentimiento de la gente de Cataluña vaya cuajando esta necesidad de mayor soberanía y libertad”, ha proclamado. Las ínfulas nacionalistas fueron espoleadas por los gestos del propio Zapatero, quien llegó a declarar a España “nación discutida y discutible”, y a reivindicar la transferencia de competencias a las autonomías, “ya que no perjudican la vertebración del Estado”. En su mandato, el PSOE ha efectuado traspasos en Justicia, Inmigración, Trabajo, Nuevas Tecnologías y Aeropuertos

En el País Vasco, los socialistas alcanzaron la presidencia regional gracias a la colaboración del PP, como menor mal para el desalojo del PNV. La era Zapatero, durante la que los nacionalistas vascos obtuvieron contraprestaciones presupuestarias a cambio de su apoyo en el Congreso, ha finalizado con la coalición proterrorista Bildu en 121 ayuntamientos y en el gobierno de la Diputación de Guipúzcoa, y con el “cese definitivo de las actividades armadas” de ETA, sin entrega de arsenal ni solicitud de perdón a las víctimas. Los informes policiales que evidenciaban que Bildu equivalía a Batasuna propiciaron la ilegalización de la formación por parte del Tribunal Supremo. Sin embargo, el Constitucional permitió su concurrencia a las elecciones autonómicas y municipales del pasado mes de mayo. El titular de Justicia saliente, Francisco Caamaño, convocó a magistrados y fiscales para agradecerles su “colaboración” en el proceso que ha finalizado con el comunicado de ETA. La condecoración y concesión de medallas pensionadas a jueces y policías afectos ha sido una constante en estos siete años. Las encuestas reflejan que una de las mayores preocupaciones ciudadanas es la supeditación del poder Judicial al Ejecutivo, sólo superada por el comportamiento y formación de los políticos.

En lo referente a la instrumentalización de las Fuerzas de Seguridad del Estado, el septenio zapaterista, que se inició con las filtraciones del sector socialista de la Policía tras el 11-M, finaliza con el caso Faisán del chivatazo a ETA en los tribunales. Como la operación Campeón, que involucra a José Blanco en un supuesto cobro de comisiones, o la trama de los ERE falsos en Andalucía, que derivaba, presuntamente, las partidas de desempleo a las arcas de los amigos del poder. Por todo ello, Zapatero finaliza su mandato con una nota, la de su CIS, de 3,05 sobre 10. Suspenso, claro.

Publicado por a las 12:35 pm